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Higiene del cachorro (II)

cachorro de Pastor Alemán

Higiene del cachorro (II)

El hábito es la "fórmula mágica"

Es importante que, en la medida de lo posible, se establezca al principio una periodicidad en su tiempo de aseo ( aunque esté limpio y peinado y no lo necesite ), sin dejar que se convierta en algo esporádico. Las rutinas proporcionan seguridad y estabilidad al cachorro, son beneficiosas para su correcta educación y favorecen las conductas positivas.

Si se trata de un perro de tamaño pequeño o mediano, puede ser útil disponer de una mesa, en la que se pone de base una toalla, y colocar al cachorrito en ella para peinarle o inspeccionarlo los ojos u oídos. Así trabajarás más cómodamente y si se sienta, tendrás al cachorro a la altura de tus ojos, lo que mejora su control. Tras una inicial " exploración " del lugar comprueba que está en alto, el cachorro suele tender a quedarse quieto, aunque nunca se le debe dejar solo encima de la mesa, para evitar un accidente.

Además, esta práctica resulta muy provechosa, si en el futuro el perro va a ir a la peluquería canina, visita imprescindible en razas que van a necesitar cortes o arreglos de pelo con frecuencia, como los Terriers, Caniches o Schnauzers, entre otras razas.

Anticipación

Antes de su primer baño, hay que prever que para muchos perros el secador puede convertirse en su enemigo número uno; un "artefacto" que les intimida o al que intentan capturar. Un pequeño truco para evitar este futuro comportamiento es ponerlo en funcionamiento de vez en cuando, sin darle ninguna importancia y sin dirigir el aire hacia él, para que el pequeño se acostumbre a su ruido y se familiarice, al igual que se habituará poco a poco a los demás sonidos de su hogar.

Sus artículos de higiene no deben convertirse en su juguete, sino que son exclusivamente para el aseo; por ello, no se le deben ofrecer para juguetear, si acaso se le deja olisquear, especialmente al principio, para satisfacer su curiosidad natural.

Llegó el momento: El agua

Una vez que pueda recibir su primer baño, la prioridad además de limpiarle, es que el cachorro no coja frío en el proceso. Para ello hay que preparar el momento, asegurándose que el espacio esté bien caliente, que no existan corrientes de aire y que la habitación o el cuarto baño permanezcan a la temperatura adecuada en todo momento. Recuerda que su sistema inmunitario es aún frágil, por lo que el frío y la humedad son muy perjudiciales para su salud.

La temperatura del agua debe ser proporcional a la temperatura del cachorro y ésta varía según la edad. Por este motivo, no se puede dar una temperatura exacta, así que lo importante es que no esté muy por debajo de la suya. ¿Una guía? el agua debe ser más bien caliente (entre 37 y 39 grados), jamás fría, y debe mantenerse constante en todo momento.

Elegir el lugar adecuado según el tamaño del cachorro, si es pequeño se puede habilitar una bañera de las que se utilizan para los bebés o algo similar, si es más grande habrá que utilizar la bañera de casa.

En todos los casos es imprescindible colocar en la base de las bañera una toalla gruesa o una alfombrilla, para evitar que el perro resbale o sienta un apoyo inseguro, este detalle puede convertir un momento agradable en una mala experiencia.

"La temperatura del agua es tan importante como el secado que debe de ser riguroso para evitar resfriados"

Tras el baño hay que asegurarse de que el cachorro queda perfectamente seco, sin resto de humedad en ninguna parte de su cuerpo.

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La Rosa Negra

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