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Mensaje de estado

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La del pulpo

Coronavirus Imagen de Lothar Dieterich

La del pulpo

Menuda faena la de este barco… Y es que esta vez nada tiene que ver con el paro biológico, ni con las tempestades en nuestras costas, ni con la abundante presencia de ejemplares traídos de la costa africana. Ninguna de esas es la razón que hoy nos impide disfrutar, como mandan los cánones, de este molusco marino cefalópodo, dibranquial, octópodo muy voraz y con carne muy preciada, que disfrutamos con o sin cachelos. El también conocido como animal de compañía, en un juego “de los de pensar”, ya no se sirve en muchos establecimientos hosteleros debido a un bicho que nos está comiendo a todos, o al menos haciendo pupa gorda. Cierres de negocios y toques de queda se van a juntar con los clásicos villancicos: “Mascarilla sobre mascarilla y sobre mascarilla una”, “Hay del hostelerín” o el clásico “Noche de paz, noche de adiós”. Todo, porque nos cogió con el pie cambiado y además porque somos así, “inmortales”…

Nos creemos más lo que sale en los anuncios que los que nos recomiendan los auténticos profesionales de la salud, a los que se les dan unos minutos y por favor. Me imagino, en todos los canales, un aluvión de imágenes y vídeos dando consejos y mostrando el resultado de hacer las cosas de una manera debida e indebida. Enseguida apagaríamos los televisores y las radios para escuchar la música que nos gusta, o la que nos ponen los amigos y amigas en las fiestas privadas, menos para cierto virus.

Covid-19 Imagen de Pete Linforth

Se ha intentado otras veces: Mensajes y fotos en las cajetillas de tabaco relacionadas con el cáncer de pulmón y otros problemas igual de fantásticos; carteles en espacios abiertos y playas indicando qué hacer con ciertos restos tras reuniones “botelloniles” o simples descansos a la luz del sol. Para qué, si el viento en uno y la marea en otro ya harán su función. Tú y yo conocemos a alguien así.

Nuestro destino está claro y llega antes o después… Pero lo que no debemos es jugar con él y meter en ese juego a quien no participaba. Séneca decía que “La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor”.

Hoy nos esperan nubes con posibilidad de tormentas… De nosotros depende que descargue y que mañana aparezcan los claros y el sol.

Hace unos días leía en el muro de una amiga, en una red social, una pregunta que me gustaría que nos planteáramos todos. ¿Saldremos, en esta ocasión, reforzados y siendo mejores personas? (Porque de la anterior parece que poco aprendimos) ¿Qué crees que cada un@ de nosotr@s necesitamos hacer y aportar para que la humanidad, en este momento, el que nos toca, evolucione?

Hay que ser muy conscientes de que el cambio empieza por nosotros mismos y que siempre tenemos mucho que aportar. Unos aportarán la sal, otros el pimentón, alguno aportará el aceite… pero si nos van a dar la del pulpo, que sea para comerlo con palillos con esos ingredientes y sobre un plato de madera. Por eso, amig@, buen provecho y mucha fuerza, porque unidos nos podemos zampar pronto y de una vez por todas esta pandemia, con o sin cachelos. ¡E con dúas cuncas, por favor!

 
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