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Mensaje de estado

Locating you...

Gracias por dejaros la piel

mascarilla

Gracias por dejaros la piel

¡Y es literal! Estas palabras van dedicadas a ti que, de una manera o de otra, regalas valiosos momentos de vida para los demás. Y es que ¡eres grande! Pero aún así, cuando llevas puesta una mascarilla, cuentas los minutos para llegar a ese deseado momento en el que despegarla de la cara y descansar de ese suplicio. En ese preciado momento ¿En qué estado tienes la piel? ¿Está preparada para ese roce que, precisamente, no hace el cariño? 

Pues tanto la mascarilla, como ese otro inseparable compañero en discordia que es el desinfectante de manos, en nada beneficia a quien tiene piel de mariposa y al resto de los mortales. Y es que la piel nos protege de los agentes externos, al igual que manifiesta muchos estados de salud: Piel seca, picazón, erupciones…

Ahí es cuando uno se pregunta: ¿Cómo protejo mis manos y mi cara? ¿Lo hago antes, durante o después?

Arcilla, grasa de animal, pigmentos de colores, eran elementos que ya se usaban en la prehistoria para tratar la piel de manera natural. Al comienzo del antiguo Egipto, aparecían las primeras fórmulas para bálsamos y aceites usados con la intención de renovar la epidermis, embellecer, eliminar el mal olor corporal y las manchas y granos de la cara. Harinas, aceites, leche, miel, eran algunos de los ingredientes que componían esas primeras formulas, halladas en tumbas de hace casi 5000 años, en las que se encontraron también objetos para su aplicación. Incluso puede resultar sorprendente saber que ya se depilaban y también se trataba el cuero cabelludo contra la calvicie.

Las mujeres griegas de la alta sociedad, se teñían las cejas, marcaban el contorno de ojos, alargaban sus pestañas, incluso usaban polvo de oro blanco para dar ciertos matices a su rostro. Y por ello cabe mencionar a las romanas, que suavizaban su piel y pulían sus dientes con piedra pómez (Algo que a día de hoy también incorporan las pastas de dientes económicas y supuestamente provocan hipersensibilidad dental y pérdida de esmalte)

mascarillas

Imagen de Conexión Amway

Llegados a nuestro tiempo, siendo conscientes de que tantos siglos nos han aportado experiencia y conocimiento sobre nuestra piel, son numerosas las propuestas para cada persona según sus características: Seca, grasa, con manchas, apagada, con arrugas. Eso nos lleva a saber y entender que, en el caso de la piel y también de nuestra salud en general, no es suficiente con reaccionar en el momento, si no que se debe ser más gallegos y usar nuestro “Por si acaso” ya que la prevención es la base de la acción y el logro.

Analiza tu rostro y el resto de tu piel, localiza la zona o zonas a tratar en función de la necesidad o carencia y comienza o continúa con una buena rutina de limpieza, depuración y alimentación con lo que concretamente necesite.

Para reafirmar: El extracto de granada mejorará la microcirculación, a la vez que nutrirá tu piel y aumentará la sensación de firmeza. Sobre todo en: Frente, mejillas/mentón, Mandíbula, clavícula.
Para exfoliar: Es ideal revelar una piel suave de manera inmediata usando grosella negra, frutos rojos, incluso azúcar natural y así eliminar la capa externa de células muertas y conseguir más suavidad y tersura. Especialmente para la frente y la zona T.

Para iluminar: Un resultado único se consigue con semilla de chía blanca, granos de lufa natural y perlas de jojoba. Así se consigue eliminar la capa externa de células muertas y opacas, dando un tono más uniforme y una vitalidad luminosa. La frente, la zona T, debajo de los ojos y la mejilla/mentón, siempre agradecen este buen trato.

Y para hidratar, aliviando así nuestro rostro de irritantes externos, es maravilloso el efecto del té verde, que se convierte en un compañero indispensable para aliviar la piel, además de aportar su poder antioxidante. 

En definitiva, la piel refleja nuestro momento, al igual que nuestra manera de ser refleja nuestro interior. Prestémosles atención a ambas. Y es que ya lo decía Neruda: “Debajo de tu piel vive la luna”.

Por eso te doy las gracias y te digo de corazón: ¡Gracias por seguir brillando!

Podéis enviar vuestras consultas, sugerencias y comentarios a: graciasgrupocoruna@gmail.com.

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